The Punisher se hace Dios
- Jaime, ¿te has lavado ya los dientes?
- Sip, y me he tragado un poco de la pasta.
- No quiero que vuelvas a hacerlo, Jaime. Eso es muy malo para el cuerpo. Puede hacerte daño.
- ¿Me voy a morir?
- No, uno no se muere por tragarse un poco de pasta de dientes, pero no vuelvas a hacerlo. Repite conmigo: “la pasta de dientes no se traga”.
- La pasta de dientes no se traga.
- Muy bien, pues venga rascayús, que ya es hora de dormir. ¡A la cama!
- ¡Pero si es prontísimo! Papá siempre me deja hasta más tarde.
- Tu padre es un cabrito y un perezoso. Venga, A la cama.
- Vale, pero no me dormiré hasta que me cuentes la historia.
- Es muy tarde Jaime, y ya te la he contado muchas veces.
- Sólo una vez más, y me dormiré. Lo prometo.
- De acuerdo, pero vete metiéndote en la cama. Muy bien. Todo ocurrió el 19 de mayo de 2007, en esta misma ciudad, Torrelavega. Yo, por aquel entonces, era un chaval de apenas quince años. A pesar de mi temprana edad, ya había bebido algún que otro cartón de vino a escondidas, pero nunca había salido de fiesta por los bares. Ese día, el 19 de mayo, conseguí convencer a tu bisabuela para que me dejara ir a dar una vuelta con los amigos a la zona de vinos. A ella no le gustó mucho la idea, pero finalmente transigió y me dejó ir.
- No te enrolles y vete al grano, abuelo.
- Ya voy Jaime, pero es que estos detalles son muy importantes para situar la historia. Por dónde iba… ¡Ah sí! El tío Fernando pasó a buscarme y fuimos al bar Maui2, donde nos esperaban otros amigos.
- ¿El bar Maui2? ¿Quieres decir el gran templo de oración?
- Ahora se ha convertido en un templo en el que la gente adora a los faraones del Kinito, pero en 2007 era tan sólo un bar. Vamos a ver, que yo me oriente… de acuerdo. El Kinito, en aquella época era sólo un juego que empezaba a estar de moda entre los jóvenes.
- ¿Sólo un juego? Abuelo, me estás engañando. ¿Cómo va a ser el Kinito sólo un juego?
- Jaime, déjame contar la historia. El Kinito, aunque hoy es una forma de vida, la más plena y trascendental para el ser humano, antes era sólo un juego con el que divertirse. Yo había jugado alguna vez con amigos, pero sin beber. Bueno, el caso es que por fin llegamos al Maui2, pero por desgracia, todas las mesas estaban ocupadas, por lo que no nos quedó más remedio que esperar en la barra a que alguien se levantase. Todo aquello me parecía tan fascinante que no me importaba estar de pie. En la mesa de la esquina, junto a la maquina de pistachos, cacahuetes y Lacasitos, había un grupo de cinco chicas. Parecía que se lo pasaban en grande. Uno de mis amigos me tocó con el dedo índice en la espalda y me susurro al oído. “Mira, esos que están en la tercera mesa empezando por la entrada son los mayores cracks del Kinito. Y ahora mismo están jugando una Champions”.
- ¿Una Champions?
- La Champions era un torneo de Kinito que sólo podían disputar los mejores jugadores, aunque de vez en cuando se permitía que jugasen neófitos en calidad de invitados. Pero daba lo mismo, porque sólo tres maestros del Kinito habían logrado el título. Se les conocía por los nombres de Boss, Muelle y Punisher.
- ¿Y en aquella mesa estaban los tres?
- No, el Muelle no estaba porque tenía que sacar adelante una carrera muy complicada para hacerse un hombre de provecho el día de mañana. Y vaya si lo consiguió… El caso es que aquella noche estaban sólo cuatro miembros de aquel selecto grupo: El Boss, The Punisher, Vierkobut y Terra. Según me explicaron mis amigos, la anterior Champions la había ganado el Punisher, así que le tocaba defender título. Las posibilidades de revalidarlo eran casi nulas: nunca se había logrado tal hazaña. Pero yo, desde la barra, podía ver un brillo especial en sus ojos. Mientras, hablaba un rato con mis amigos sobre si el Real Madrid sería capaz de ganar aquella liga con Capello. Unos 30 minutos después, se oyó un fuerte estruendo en aquella mesa. No podía creer lo que mis ojos me mostraban: The Punisher había ganado al mismísimo Fuckin’ Boss en la final.
- ¿Consiguió revalidar el título?
- Así es. Nadie daba un duro porque el Punisher fuera el primero en ganar dos Champions consecutivas, pero así sucedió.
- ¿Y estaba contento?
- No demasiado. Creo que yo estaba más emocionado que él, y eso que no le conocía de nada. Yo sentía una emoción extraña que no podía describir, porque había que estar allí, en ese bar y a esa hora para sentirlo. Mis amigos tampoco podían creérselo.
- ¿Y que pasó después?
- Después El Punisher tuvo la osadía de convocar esa misma noche un torneo de faraones, retando al vigente faraón: The Fuckin’ Boss.
- ¿Cómo era ese torneo, abuelo?
- El torneo de faraones era la modalidad más brutal y temeraria de jugar al Kinito. Muy pocos hígados eran capaces de soportar un trance como el que se experimenta al participar en uno de esos torneos, por lo que las autoridades decidieron prohibirlo meses después y castigar su ejercicio con la pena capital. Además, en este evento no había invitados ni nada por el estilo: sólo podían jugarlo quienes hubiesen ganado las últimas Champions. Cuando se disputaba, lo normal era que la noche se dedicase al torneo en exclusiva. A nadie se le pasaba por la cabeza convocar una partida de estas características después de haber participado en una Champions. Yo, por aquel entonces, aunque no sabía mucho de estas cosas lo entendía todo en las miradas de aquellos chavales. Ellos, con sus gestos, con sus palabras, me enseñaron que era el Kinito, y eso que estaba a un par de metros, esperando en la barra. Ya hacía tiempo que había mesa disponible, pero no quise moverme de allí. Mis piernas no respondían. Mis ojos estaban clavados en las muñecas del Punisher. Verle jugar aquella noche era algo formidable. Todos sus movimientos eran precisos y estudiados. Jamás movía la muñeca ni un milímetro más de lo que debía moverla.
- ¿Y el Boss aceptó el reto?
- Por supuesto que aceptó. El Boss era un jugador formidable con un hígado indestructible, según algunos. No en vano, los dos torneos de faraones que se habían disputado hasta entonces los había ganado él con autoridad. Y además encabezaba la lista de campeones de Champions con tres victorias, aunque pisándole los talones estaban el Punisher y Mr. Muelle, con dos triunfos cada uno.
- ¿Y que pasó con el torneo de faraones?
- Se jugó. El bar se quedó en silencio absoluto, algo que en todo Torrelavega sólo había sucedido en una ocasión: cuando Mr. Muelle conquistó su primera Champions en otro bar de la zona, el Top Ten. Pero parecía que El Punisher y el Boss no se daban cuenta del silencio que les envolvía. Entonces empezaron a jugar. Mis amigos ya ni si quiera hablaban. Permanecíamos todos expectantes. La camarera del bar, una chica muy guapa y simpática llamada Malú, sacó su móvil del bolsillo trasero de sus vaqueros y marcó el 061. Consideró necesario que las ambulancias estuvieran avisadas, porque la noche podía terminar en tragedia. Ellos seguían jugando y bebiendo, bebiendo y jugando. El ritmo era frenético. Unas cuantas personas que estaban en el bar tuvieron que abandonarlo. Otros, los más valientes, cerraban los ojos. Aquello era un suicidio, el atentado más salvaje que se puede cometer contra el cuerpo humano.
- Da miedo…
- El Punisher empezó castigando duramente al Boss, que bebía al ritmo que le marcaba el aspirante. El Punisher logró ganar las tres primeras partidas. La cosa se ponía tensa. El Boss empezaba a tambalearse emocional y hepáticamente: no paraba de beber calimocho con una rapidez endiablada, sin tiempo para digerirlo. El Punisher, por su parte, estaba como una rosa y no paraba de mandar castigos a su contrincante en forma de dados. En la cuarta partida, El Boss acarició la victoria poniéndose con una 6-1 a favor. Pero el aspirante no estaba para bromas: emprendió la remontada y terminó ganando la partida.
- ¿Y la quinta?
- La quinta partida fue la más importante por lo que significó para toda una generación de jóvenes. En principio sólo para los que estábamos allí, pero con el tiempo lo vivido a aquella noche fue un hito para toda la Comunidad de Cantabria. Pronto se extendió fuera de nuestras fronteras y el nombre del Punisher se hizo famoso en todo el mundo. Desde Queveda hasta Pekín. Cualquier ser humano del planeta conocía el nombre de Don Manuel Peña, pues así era como en realidad se llamaba The Punisher.
- ¡Qué emocionante!
- Era la quinta partida y, como te he dicho, a pesar de que algunos decían que el Boss tenía un hígado y un estómago indestructibles, parecía que el vigente faraón comenzaba a flaquear. Y Punisher supo aprovecharse. Una vez más empezó ganando cuando de repente…
- ¿Qué pasó? Venga, no seas malo, dime que pasó, ¡por favor, abuelo!
- El Boss se retiró. Tu silencio lo dice todo Jaime. Así fue como me quedé yo. Petrificado, sin poder mover un solo músculo. El Punisher se había convertido en el nuevo faraón con un recital que quedará para siempre marcado a fuego en la retina de los que lo presenciaron. No soló consiguió revalidar el título de campeón de la Champions, sino que además había ganado, la misma noche, el torneo de los torneos: el de los faraones, logrando que el Boss dijera “basta” por primera vez en su vida. El Punisher apenas se exaltó. Permanecía impasible, sin apenas moverse. Llegados a este punto no puedo explicarte lo que sentí. Tampoco soy capaz de describir la mirada del Punisher, o sus gestos. Hay palabras muy bonitas en el diccionario, como gesta, hazaña, épica… pero ninguna puede representar lo que yo viví en aquella ocasión.
-¿The Punisher era un superhombre?
- Una parte de mí siempre ha creído que sí, hijo mío.
- Abuelito, ¿Por qué lloras?
- ¿Llorando yo? No hijo, será que se me ha metido algo en el ojo. Venga, ya es hora de dormir. Que descanses.
- Igualmente abuelo, que tengas dulces sueños.
El abuelo apagó la luz y salió del cuarto de su nieto cerrando la puerta tras de sí. Entonces, una vez fuera, se secó las lágrimas que caían tímidamente por sus ojos y metió la mano en el bolsillo. De allí sacó una cartera vieja de color marrón oscuro. Buscó entre los papeles que contenía la cartera y cogió uno con cuidado. Se trataba de un papel arrugado en el que apenas podía distinguirse un garabato y unas palabras. El garabato era la firma del Punisher. Las palabras, una dedicatoria en letras mayúsculas que rezaba: “A mi más fiel seguidor, para que nunca olvides que el Kinito es una forma de vida en la que yo soy el faraón. Fdo. THE PUNISHER”.
Semifinales de La Champions
Terra Vs. Punisher: 9-10 ; 10-3 ; 10-9
Vierko Vs. Boss: 6-10 ; 10-6 ; 10-8
Final 8ª edición de la Champions.
Boss Vs. Punisher: 10-9 ;10-8
Campeón: PUNISHER
Subcampeón: BOSS
TORNEO DE FARAONES.
Punisher Vs. Boss: 7-10
Punisher Vs. Boss: 6-10
Punisher Vs. Boss: 5-10
Punisher Vs. Boss: 8-10
(retirada del Boss)
FARAÓN: THE PUNISHER
Enhorabuena Faraón Punisher, por todos los logros conseguidos el sábado 17 de mayo de 2007. Un día que ninguno de tus fans olvidaremos.





Pues nada… felicitar al Sr. Punisher por ser un justo vencedor. Se que mi actuacion del pasado sabado no es la esperada por la gente, mucho menos lo es por mi, y que podría tratar de poner mil excusas para defenderme de esa humillante derrota en el torneo de faraones pero no sería coherente conmigo mismo si no aceptase la derrota e intentase seguir adelante. Seguir adelante porque creo que esto solo es una mala racha de resultados que estoy sufriendo ultimamente y que a permitido al Puni dar un salto en la clasificacion que, si bien se merece, no habia demostrado hasta ahora. Eso si, todavia me queda el consuelo de ser el jugador que ostenta el mejor palmares de todos y la promesa de que regresare por donde me fui para restablecer el correcto orden de las cosas y dejar claro quien es el que manda…
Saludos.
Muelle se te va la pinza de cojones… mola la historieta. Te comento que tienes un pequeño error en donde relatas la victoria del Punisher en la Champions. Error gramatical no error en la historia.
¿Error gramatical o error en la historia? Si te refieres a un error gramatica la frase correcta sería: “Error gramatical, no error en la historia”. Por su parte, si mi equivocación se corresponde a una falta de precisión en la narración del hecho la manera correcta de ordenar la frase hubiese sido: “Error gramatical no, error en la historia. Le ruego, Sr. Boss me lo haga saber con la mayor rapidez posible para que, de ser cierto mi error, sea rectificado inmediatamente.
No te pongas así por haber cometido un error hombre, eso le puede pasar a cualquiera pero no intentes atacarme con otro error gramatical que yo haya cometido…estamos irascibles acaso…?
“No soy capaz de describirla, porque ahí que estar allí, en ese bar y a esa hora para sentirlo.”
Busca en esta frase el error que te comento y relajate un poco hombre que errar es humano…
Saludos.
Loo, loo, loo, loo al Punisher por su gloriosa victoria, y loo al Muelle por ser el perfecto apologeta-hagiógrafo de la misma. Os loo.
Y volveré.
P.D. Boss, consuélate, sigues siendo un grande. Y además, vamos a ganar la Liga. ¡Ánimo!
Llamalo error gramatical, ortografico, de sintaxis, craso, mistake… como te de la gana pero es un error al fin y al cabo. Si cometi un error al calificar el tipo de error te pido perdon. Yo tambien soy humano y como tal yerro de vez en cuando.
CORRIGELO COJONES!!!
EL GRAN DIOS OS MANDA SALUDOS DESDE SU REINO
corregido está. Y como le he dicho por teléfono, en ningún caso pretendia parecer irascible, solo quería saber si el error era por algun fallo ortografico o por no ser fiel en algun detalle que daba. Pero ya está todo arreglado.
Atención lectores, permaneced atentos, porque patieslavida.wordpress.com publicará, en exclusiva, la entrevista con el mísmisimo Punisher.
Oh, Gran Dios, dentro de unos minutos le mandaré las preguntas de su entrevista.
Relamente buena la historia. Parece que no estuve allí jaja
Lo mejor: La foto del Puni comiendo el chococrispi ese jajaja
Javi, no era un chococrispi, aunque lo parezca, era un bocata de pechuga de pollaco. Recuerdo ese dia en el que vacilaron a la empleada hasta la saciedad, en el Entre Pan y Pan, venga a sacarles fotos sin su consentimiento a las 3 o 4 de la madrugada. Todo esto lo se porque ahi estaba el fallecido Zigoto, buscando su sitio. Atentos a la foto, justo detras del GLORIOSO FARAON. O tal vez sea un ectoplasma?
No, no es un ectoplasma, es mononucleosis jajaja
Vierchowood… Te lo dije. Gran parida, felicidades